Descripción : Una dominadora tan gorda como imponente invitó a su sometida para una sesión a domicilio. Esta joven sumisa y encapuchada y muy dócil. No intenta rebelarse cuando las dueña le quita sus vaqueros y le ordena de apartar las nalgas para mostrar su coño liso y depilado. Al contrario, se abandona gozando a la dulce tortura de su dueña que se encarga de ella con un consolador, masturbándole el clítoris o metiéndolo hasta al fondo de su coño. Cuando la dueña piensa que es suficientemente excitada, le ordena de arrodillarse y tragar a uno de sus amigos invitados. La jovencita obedece y traga la polla vorazmente mientras la dueña le folla el coño a golpes de consoladores. ¡Dos orificios de tres están llenos, es una buena media!
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